Caso: Carlos Sinuhé Cuevas Mejía



Historia: Ejecución extrajudicial.



Carlos Sinuhé Cuevas Mejía, era un reconocido activista de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Participó activamente en la Huelga estudiantil de 1999.



El 26 de octubre de 2011, aproximadamente a las 23:10 al regresar de la universidad rumbo a su domicilio en la Ciudad de México, Carlos Sinuhé Cuevas Mejía es sorprendido por dos sujetos, quienes le disparan (12 disparos) utilizando armas de fuego de calibre de uso exclusivo del ejército (45m y 9mm) lo que ocasiona 16 heridas en su cuerpo provocando su muerte. Cabe destacar que durante su homicidio se advirtió la presencia de una patrulla de seguridad pública. Desde 2009 la víctima venía siendo objeto de una campaña de acoso y amedrentamiento derivado de su activismo político dentro de la Universidad Nacional Autónoma de México, de la cual era estudiante en la Facultad de Filosofía y Letras.


Carlos Sinuhé Cuevas Mejía, era un reconocido activista de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Participó activamente en la Huelga estudiantil de 1999. En 2008 regresa al activismo tras el asesinato de su amigo Fernando Franco a manos de miembros del ejército colombiano, mientras éste se encontraba en Ecuador, (masacre de la angostura).


Su activismo se desarrolla de 2008 a 2011 involucrándose en la visibilización de diferentes problemas inherentes a los derechos humanos, entre otros impulsó la Coordinadora de Movimientos Sociales y Estudiantiles Nuestra América; agrupación política estudiantil cuya finalidad fue incentivar la participación de los estudiantes en los problemas inherentes a la realidad sociopolítica de América Latina.


Como resultado de su activismo político-estudiantil, desde el año de 2009, Carlos Sinuhé Cuevas Mejía se percató que sujetos sin identificar frecuentemente lo seguían, lo que también fue advertido por sus compañeros de actividades Dicho hostigamiento llegó al grado tal que Carlos Sinuhé realizó una bitácora de los lugares donde lo seguían.


Desde el año 2009 y hasta 2011, en la Facultad de Filosofía y Letras son difundidos por grupo que se identifica como Colectivo Revolucionario Emiliano Zapata, el cual según las investigaciones se creó exclusivamente para afectar la imagen de Carlos Sinhue, inclusive del contenido de los volantes se le amenaza con ajusticiarlo junto con otros compañeros.


Por otro lado, Carlos fue constantemente amedrentado por miembros de grupos relacionados con las autoridades de la Universidad Nacional Autónoma de México, llegando al grado de prohibirle la entrada a la universidad y de manera extraoficial entregarlo a elementos de seguridad pública, quienes le sembraron sustancias psicotrópicas y lo someten a proceso por delitos contra la salud en su modalidad de posesión (20 de noviembre de 2009).


El 26 de octubre del 2011, día de su asesinato, aproximadamente a las 23:10 al regresar de la universidad rumbo a su domicilio, la víctima es sorprendida por dos sujetos, quienes le disparan (12 disparos) utilizando armas de fuego de calibre de uso exclusivo del ejército (45m y 9mm) lo que ocasiona 16 heridas en su cuerpo provocando su muerte. Cabe Destacar que durante su homicidio se advirtió la presencia en cercanía del hecho de una patrulla de seguridad pública.


En las bitácoras de los policías que llegan al lugar de los hechos, se asienta la presencia de un elemento militar, sin embargo, los policías informantes son omisos en recabar mayores datos, manifestando que dicho elemento sólo se acercó para recabar información de las armas utilizadas, sin que le hayan solicitado mayor información.


De los videos de seguridad pública recabados, se advierte que a los tres minutos de que Carlos Sinhué baja del autobús para dirigirse a la calle donde es privado de su vida, se observa el destello de luz de sirenas de patrullas (destellos de luz rojos y azules), posteriormente arriban al lugar de los hechos los primeros policías que declaran. Sin que a la fecha se haya investigado el origen de esa patrulla.


De las fotografías tomadas, se advierte la presencia de un sujeto vestido de civil a quien posteriormente se le identifica como miembro de la policía de la Ciudad de México, y al solicitar que declare, señala que su área de operaciones se ubica en el edificio de Liverpool, (Zona Rosa) y que se encontraba en el día y hora en el lugar de los hechos porque estaba haciendo una investigación “sobre la incidencia delictiva” en la zona de Topilejo, lo cual no tiene justificación razonable, y al solicitar su bitácora, ésta se perdió porque se mojó por un filtro de agua en el archivo.


Finalmente, la Madre del Occiso, María de Lourdes Mejía Aguilar, tras investigar lo ocurrido, logra dar con una posible testigo de hechos, lo que no es considerado por la fiscalía, hasta 3 años después de sucedidos los eventos y ya que la referida testigo se ha mudado a otro lugar, sin conocer mayores datos de su paradero.


IDHEAS, viene acompañando el caso en la búsqueda justicia para su familia, en tal sentido en el mes de octubre de 2016 envió una comunicación al Relator de Ejecuciones Extrajudiciales de las Naciones Unidas, solicitándole que pida al Estado Mexicano información sobre los avances de las investigaciones radicadas en la Procuraduría de Justicia del Distrito Federal.


Por otra parte, la señora madre presentó a la Comisión de Derechos Humanos del Distrito Federal una queja por las actuaciones de los ministerios públicos adscritos al caso, la omisión y negligencia en las indagaciones, solicitando a éste órgano autónomo que recomiende aplicar el Protocolo de Minnesota sobre Ejecuciones Extrajudiciales. Al respecto la Primera Visitadora de la CDHDF, Yolanda Ramírez Hernández, en una reunión sostenida con los representantes y la madre de la víctima, manifestó que ella consideraba que si bien se observaban violaciones a los derechos humanos de las víctimas, al acceso a la justicia, a la dignidad y al derecho de protesta, no emitiría la Recomendación y obligaba a “Conciliar” el caso con las autoridades de la Procuraduría de la Ciudad de México, situación a todas luces contradictoria con la función y el marco legal de actuación de un órgano de protección de los derechos humanos.