Caso: Desaparición forzada


Historia: Formando hogar

Formando hogar, Veracruz, México.

Presentación informativa

Los días 6 y 11 de diciembre, en un operativo conjunto compuesto por elementos de la Agencia Veracruzana de Investigación, la Secretaría de Marina, y la Agencia Veracruzana de Investigación, realizaron operativos previamente coordinados en un pequeño espacio geográfico de la colonia “Formando Hogar”, en la ciudad de Veracruz, Veracruz, en el que escuadrones policiales y de las fuerzas armadas sembraron dolor y terror en más de seis familias quienes hasta el momento buscan a sus hijos. Testigos aseguran haber visto vivos a los jóvenes en instalaciones policiales pero por dar ésta información, han sido amenazados.

La detención fue colectiva y programada, según los familiares quienes aseguran que los uniformados llevaban fotografías y descripciones detalladas de los 10 jóvenes detenidos, de los cuales 6 están desaparecidos. Hasta el momento, ninguno de los casos ha sido investigado por la procuraduría estatal y/o federal.

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Historia de los casos



I(dh)eas, Litigio estratégico en derechos humanos A.C.

Historia: Pablo Darío Miguel Hernández, desapareció el 6 de diciembre del 2013 alrededor de las 9:30 horas.

“Quién lo diría, sólo tres horas antes de que los elementos de la Marina se llevaran a mi hijo, él estaba descansando en su cama, lo recuerdo totalmente acostado y platicando por whatsapp con una amiga”

Amelia Hernández Namorado, madre de Pablo, dice que como cada día, él llegó de trabajar y se metió a bañar, él era muy limpio y ordenado. Luego se tiró un rato en la cama, decía que le dolía la espalda.

Recuerda que durante toda la tarde un par de amigos le estuvieron llamando por teléfono pero él no quería verlos porque juntos tomaban mucho, y ya había hecho la promesa de dejar el alcohol para poder incorporarse de lleno a la religión Mormónica y poder irse de misionero.

A las 7 de la noche salió de casa para comprar un poco de barbacoa y carne al pastor para comer al siguiente día con un amigo, en el trabajo. Esa noche del 6 de diciembre del 2013, Pablo decía a su mamá que iba a trabajar mucho para comprarle una casa y ya no trabajara todo el día en la limpieza de casas y planchado de ropa. “Le dolía verme trabajar diario sin descanso” dice Amelia sollozando.

Paralelamente, en la calle, se instalaba el operativo Veracruz Seguro y en la colonia Formando Hogar fueron cerradas varias calles. A las 9.25 de la noche Pablo avisó a Amelia que saldría a comprar unas cosas al Oxxo y se encontró con sus amigos José Ignacio Cruz González y José Armando Cortés Arrioja, pero nunca más regresó.

“Antes no comía de la impresión, ahora como mucho por ansiedad de no ver llegar a mi hijo”, dice Amelia.

El 6 de diciembre Pablo Darío Miguel Hernández, desapareció. Su familia acudió a presentar la denuncia el sábado 7 pero las oficinas del ministerio público estaban cerradas en justificación de que era fin de semana. El lunes 9 de diciembre se presentaron a interponer la denuncia por desaparición pero en la PGR les dijeron que no podrían porque primero tendrían que transcurrir 72 horas para poder iniciar el trámite correspondiente.

Historia: Yonathan Izac Mendoza Berrospe, desapareció el 11 de diciembre del 2013 a las 14:20 horas.

Angélica María Berrospe Medina recuerda, como si fuera ayer, cuando policías federales y municipales se llevaron a su hijo sin ninguna orden de aprehensión, violando sus derechos humanos cuando entraron a cada espacio de su casa sin ningún documento de un juez.

“Estaba en la esquina de la calle donde vivo pero no podía pasar, cercaron la calle, pero podía ver perfectamente, que varios policías sacaron a mi hijo pero él se les resistía y me gritaba – ¡Mami ayúdame!- Sólo recuerdo que intenté violar el cerco pero me lo impidieron, yo lloraba sin poder contenerme y me desmayé”.

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La puerta de la casa, dice Angélica María, siempre estaba cerrada con llave,” no porque mi hijo se estuviera escondiendo de algo sino porque tengo niños chiquitos que pueden jalar el pasador y exponerse a los autos que pasan”.

Angélica María, asegura que los policías estuvieron dentro de su casa 20 minutos. Revisaron cada una de las habitaciones y de bajo de una de las camas encontraron a Yonathan escondido pero por el terror que le causó la forma violenta en la que entraron a su casa en el momento en el que él convivía con sus hermanos más pequeños, su pareja y su bebé.

“Yonathan era muy noble le gustaba el deporte y salir en festivales, cuidaba a sus hermanos, los quería mucho, le gustaba la música, la diversión y por eso le agradaba salir en los carnavales”.

Angélica María señala que el operativo fue instalado muy rápido. En lo que fue a dejar a su hija a la escuela, para el turno de la tarde, y cuando regresó vio pasar el convoy policial.

“Yo supe en que camioneta aventaron a mi hijo como un bulto y cuando pasó el convoy le grité que lo iba a buscar y a la fecha lo sigo buscando”.

Angélica María, ha realizado sus investigaciones sola y sin dinero, por más de tres años porque la Comisión Ejecutiva de Atención a Víctimas, CEAV, no les ha provisto de recursos a pesar de que los hechos son completamente comprobables. La indiferencia de la CEAV a los familiares hizo que Angélica María solicitara ayuda a los colectivos de familiares de desaparecidos y se unió a ellos, como “El Solecito”. A unos días de la desaparición de su hijo, en el 2013 el ministerio público no hizo otra cosa más que tomarle la declaración pero no realizaron investigación alguna y lo único que ha hecho la fiscalía es “deslindar de cualquier responsabilidad a los policías” que ejecutaron el operativo ese 11 de diciembre del 2013.

“Si, esperamos justicia en contra de las personas que están involucradas en la desaparición de mi hijo”.

Coraje, angustia, ansiedad están presentes en las palabras de Angélica María, emoción con la que conviven diariamente en el hogar, su esposo e hijos quienes con sus manos toman la foto de Yonathan, la abrazan, le dicen que lo extrañan y rompen en llanto.

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Historia: José Armando Cortés Arrioja, desapareció el 6 de diciembre del 2013 alrededor de las 9:30 horas.

“Han desaparecido a tantas personas en Veracruz que me daba miedo ir a denunciar el levantón de mi hijo”, reconoce Marisa Reyes Arrioja, madre de José Armando Cortés quien fue desaparecido después del operativo conjunto desarrollado entre fuerzas armadas y policía federal y judicial.

José Armando, apenas con 23 años y ya trabajador en la empresa Astilleros de Veracruz, había cobrado su quincena y al llegar a casa de su mamá, decidió ir a tomar unas cervezas con sus amigos, Pablo Darío Miguel Hernández y José Ignacio Cruz González, a quienes también detuvieron los policías.

“El Partido”, es el bar al que acudió José Armando, pero es un bar en donde todos los que van se conocen desde la primaria, comenta Marisa.

“Pensé que mi hijo iba a regresar pronto pero ya pasaron más de tres años y por eso ahora no dejo de moverme para que las autoridades me digan dónde está mi hijo José. Estoy muy deprimida pero la vida sigue y la familia debe seguirlo buscando porque la procuraduría nos ha dejado solos”.

El 6 de diciembre, después de la desaparición de José Armando Cortés Arrioja su familia acudió a presentar la denuncia el sábado 7 pero las oficinas del ministerio público estaban cerradas en justificación de que era fin de semana. El lunes 9 de diciembre se presentaron a interponer la denuncia por desaparición pero en la PGR les dijeron que no podrían porque primero tendrían que transcurrir 72 horas para poder iniciar el trámite correspondiente.

Historia: Víctor Álvarez Damián, desapareció el 11 de diciembre del 2013 a las 14:10 horas.

“No puedo aceptar que mi hijo esté desaparecido, para mí era todavía como un niño, cuando se lo llevaron no tenía ni la mayoría de edad, no tenía credencial de elector”.

Perla Damian Marcial, madre de Víctor Álvarez Damián, desaparecido a los 16 años dice que la tristeza la invade todos los días pero tiene que ser fuerte para sus otros hijos que también la necesitan.

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La felicidad en su vida se apagó el día que los policías federales y estatales se llevaron a Víctor. Comenta Perla, quien estaba trabajando cuando recibió una llamada telefónica informándole que hombres armados y uniformados, en camionetas con placas ocultas, se habían llevado a su hijo.

Víctor trabajaba en la “Aceitera Reimy”, de donde fue desaparecido cuando se encontraba en su jornada laboral. Según vecinos, los policías dijeron que se lo llevaban porque había sido cómplice de robo a su jefe, pero Perla nunca lo ha podido constatar así, no había denuncia por ese presunto delito en contra de su hijo Víctor.

“Si mi hijo fuera culpable, que lo castigue la ley pero que no me lo desaparezcan”, dice Perla, mientras ruega a Dios, día y noche por encontrar a Víctor. “No me importa que esté en una cárcel pero quiero saber de él”.

Ya son tres años que Perla busca a Víctor pero la procuraduría estatal no ha realizado investigación alguna, lo más importante que era solicitar los videos de las cámaras cercanas a la “Aceitera Reimy”, no lo han hecho.

Historia: Marco Antonio Ramírez Hernández, desapareció el 11 de diciembre a las 14:15 horas.

“He buscado a mi hijo por todos lados y hasta en donde menos imaginé: en el Servicio Médico Forense, Semefo. Desde que mi hijo desapareció, siempre he pensado que fueron las autoridades del gobierno los responsables”, dice amargamente, Nilvia Hernández Romero, madre de Marco Antonio Ramírez Hernández, a quien se llevaron una tarde durante un operativo conjunto de policías locales, federales y judiciales.”

A Marco Antonio se lo llevaron varios hombres vestidos de civil que bajaron de camionetas de lujo, tipo suburban, de las que usa la procuraduría y la policía de Veracruz. Según información de testigos, él se encontraba fuera de una plaza comercial platicando con una amiga y allí, frente a ella, lo sometieron.

Nilvia Hernández, su madre, comenta que su hijo era responsable y todos los días trabajaba con su papá como cargador de escombro de los camiones de volteo. Salía todos los días temprano para ganarse dinero y poder vestir y alimentar a su hija de 4 años.

Cuando Marco Antonio regresaba de trabajar, se bañaba y siempre se ponía sus tenis nike, su pantalón de mezclilla, sus gorra y una playera simple con la que se le veían sus tatuajes, en los brazos, que tanto le gustaban.

Resignada, Nilvia asegura,“aquí todo está movido por la delincuencia y todos los días tememos que nos hagan algo por estar buscando a mi hijo, pero es lo único que nos queda por hacer ya que la autoridad no investiga, nos traen vuelta y vuelta y también nos han perdido muchas veces los datos de nuestro ADN y siempre lo pierden”.

Historia: José Ignacio Cruz González, desapareció el 6 de diciembre del 2013 alrededor de las 9:30 horas.

El 6 de diciembre, José Ignacio Cruz González, desapareció. Su familia acudió a presentar la denuncia el sábado 7 pero las oficinas del ministerio público estaban cerradas en justificación de que era fin de semana. El lunes 9 de diciembre se presentaron a interponer la denuncia por desaparición pero en la PGR les dijeron que no podrían porque primero tendrían que transcurrir 72 horas para poder iniciar el trámite correspondiente.