En México, 1 de cada 4 personas desaparecidas es mujer. En el caso de las personas desaparecidas menores de 18 años, este porcentaje aumenta a más de la mitad. Debido a las desigualdades de género en muchos contextos, las
mujeres experimentan repercusiones económicas, legales, sociales y psicológicas como resultado de la desaparición de una o un integrante de su familia y a la vez desempeñan roles particulares para su búsqueda y localización