La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (en adelante “CIDH” o “Comisión”) ha resaltado que la labor de las personas defensoras es fundamental para la
implementación de los derechos humanos, así como para la consolidación de la democracia y el
Estado de Derecho. Las personas defensoras de derechos humanos son un pilar esencial para el fortalecimiento de las democracias, ya que el fin que motiva la labor que desempeñan incumbe a la sociedad en general, y busca el beneficio de ésta.